La mamografía es el estudio que se realiza de manera muy breve y que ayuda a identificar el cáncer de mama en las mujeres, sin embargo, hoy en día siguen existiendo algunos mitos sobre este estudio.

Por ello, hemos decidido dar a conocer los 5 datos claves que hay que tener presente sobre las mamografías.

1. Te salva la vida
    Esta prueba es la única actualmente que permite detectar lesiones en la mama de mínima dimensión hasta dos años antes de que sean palpables, lo que hace posible adelantarse a la progresión del tumor y aplicar tratamientos menos agresivos. En la mayoría de los casos, los tumores detectados en una etapa temprana pueden ser curados casi al 100%.

    2. ¿Qué tipo de alteraciones suelen detectar?
      ¡Tranquila! Las más frecuentes son anomalías benignas que no tienen importancia, como quistes de grasa o de líquido (que con el tiempo se reabsorben o se pueden eliminar con una simple punción), fibroadenomas (formados por tejido glandular y tejido fibroso), calcificaciones dispersas (son procesos fisiológicos que se pueden dar tanto en el interior de la mama como en cualquier otra parte del cuerpo) y lesiones cutáneas, como quistes sebáceos o cicatrices.

      3. ¿Por qué se aplican rayos x (rx)?
        Por dos razones. En primer lugar, permiten visualizar la estructura de la mama de forma global y observar de forma diferenciada áreas de diferente densidad (tejido adiposo, fibroglandular, depósitos de calcio, etc.). En segundo lugar, permite detectar la posible formación de microcalcificaciones que podrían ser un signo indicativo de lesión tumoral.


        4. ¿Cada cuánto y a partir de qué edad?
          Existe mucha confusión sobre cuándo y con qué frecuencia se debe hacer una mamografía. En nuestro centro, la recomendación es que las mujeres se hagan una mamografía una vez al año a partir de los 40 años y hasta los 75, momento en que se pueden espaciar la frecuencia a controles bianuales. En cualquier caso, lo que todos los médicos indican es que es fundamental llevar a cabo revisiones de control periódicas.

          5. Un resultado inusual no debe ser motivo de alerta
            Es normal que te preocupes si te indican que hay que hacer más pruebas, pero trata de no pensar lo peor hasta tener más información. A menudo, el simple hecho de tener mamas con tejido muy fibroso puede dificultar la interpretación de los resultados. En las mujeres jóvenes es frecuente (con los años suele aumentar la proporción de tejido graso, aunque depende de la genética). Por eso, pueden producirse lo que se llaman “falsos positivos”: hallazgos que se dan como sospecha y que al final resultan negativos.